~
El regreso a casa ~
Yo y mi hermano estábamos de
regreso a nuestro antiguo hogar pero que considerábamos el único. Ya habíamos
estado mucho tiempo fuera por lo cual ya era hora de regresar. Esperábamos
volver a ver a nuestros amigos de cuando fue la guerra contra los Amanto; ojala
estuvieran bien.
-
¿Crees que se acordaran de nosotros hermanita? –dijo el
chico
-
Claro que si, bueno eso es lo que espero –conteste
alegre
-
Y ¿A quien visitaremos primero? –dijo mientras caminaba
y con duda
-
A Gintoki o a Katsura; acuérdate que eran los únicos
que tenían plan de quedarse en Edo y no salir mucho.
-
Cierto ellos dos lo dijeron, ya ni me acordaba –contesto
mientras se reía
-
Al final el que se olvido seguro que fuiste tú –dije
con lágrimas en los ojos de la risa.
-
Hermana; ¿Sigues sintiendo…? –dijo algo intrigado por
mi futura respuesta
-
Hermano deja eso… Además dudo que el lo sintiera alguna
vez por mi. Nunca podré estar a esa altura.
Mientras seguíamos de camino a
Edo nos fuimos recordando de nuestros amigos, de cómo estarían, de cómo serian
sus formas de ser, si no habrían cambiado… Todo tipo de dudas sobre ellos, pero
que pronto se solventarían.
Empezaba a oscurecer en nuestro
largo camino cuando estábamos tan cerca de nuestro hogar. Me apeteció
declararle a mi hermano una competencia de quien llegaba antes a casa y así
hicimos, ambos salimos corriendo en busca del que llegase antes.
Al final ambos llegamos al mismo
tiempo al lugar donde nuestro camino como samuráis empezó, el primer y único
lugar que consideramos nuestro hogar; el antiguo dojo de nuestro sensei; Shouyo
Yoshida.
El dojo estaba en un lugar retirado
y bien escondido pero estaba hecho escombros por culpa de que unos asesinos de
la noche, o también conocidos como ninjas lo quemaron; en dicho incendio;
nuestro sensei murió y todos decidimos hacer un mundo mejor por el, que nos
enseño que debíamos cuidar y formar nuestro mundo de la mejor manera.
Ya era de noche y entonces
dejamos nuestras bolsas repletas de armas y de ropaje en el suelo. Nos sentamos
sobre ellas. No teníamos nada aparte de eso así que mientras, sobreviviríamos
con lo poco que teníamos aunque luego visitásemos a nuestros compañeros para
visitarles y de paso pedirles ayuda.
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