miércoles, 20 de junio de 2012

Capitulo 2


                                           ~ El regreso a casa ~

Yo y mi hermano estábamos de regreso a nuestro antiguo hogar pero que considerábamos el único. Ya habíamos estado mucho tiempo fuera por lo cual ya era hora de regresar. Esperábamos volver a ver a nuestros amigos de cuando fue la guerra contra los Amanto; ojala estuvieran bien.

-          ¿Crees que se acordaran de nosotros hermanita? –dijo el chico
-          Claro que si, bueno eso es lo que espero –conteste alegre
-          Y ¿A quien visitaremos primero? –dijo mientras caminaba y con duda
-          A Gintoki o a Katsura; acuérdate que eran los únicos que tenían plan de quedarse en Edo y no salir mucho.
-          Cierto ellos dos lo dijeron, ya ni me acordaba –contesto mientras se reía
-          Al final el que se olvido seguro que fuiste tú –dije con lágrimas en los ojos de la risa.
-          Hermana; ¿Sigues sintiendo…? –dijo algo intrigado por mi futura respuesta
-          Hermano deja eso… Además dudo que el lo sintiera alguna vez por mi. Nunca podré estar a esa altura.

Mientras seguíamos de camino a Edo nos fuimos recordando de nuestros amigos, de cómo estarían, de cómo serian sus formas de ser, si no habrían cambiado… Todo tipo de dudas sobre ellos, pero que pronto se solventarían.

Empezaba a oscurecer en nuestro largo camino cuando estábamos tan cerca de nuestro hogar. Me apeteció declararle a mi hermano una competencia de quien llegaba antes a casa y así hicimos, ambos salimos corriendo en busca del que llegase antes.

Al final ambos llegamos al mismo tiempo al lugar donde nuestro camino como samuráis empezó, el primer y único lugar que consideramos nuestro hogar; el antiguo dojo de nuestro sensei; Shouyo Yoshida.

El dojo estaba en un lugar retirado y bien escondido pero estaba hecho escombros por culpa de que unos asesinos de la noche, o también conocidos como ninjas lo quemaron; en dicho incendio; nuestro sensei murió y todos decidimos hacer un mundo mejor por el, que nos enseño que debíamos cuidar y formar nuestro mundo de la mejor manera.

Ya era de noche y entonces dejamos nuestras bolsas repletas de armas y de ropaje en el suelo. Nos sentamos sobre ellas. No teníamos nada aparte de eso así que mientras, sobreviviríamos con lo poco que teníamos aunque luego visitásemos a nuestros compañeros para visitarles y de paso pedirles ayuda.

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