martes, 7 de agosto de 2012

Capitulo 11


                    ~ Batallas ~

Kentaro me dijo que esta seria la batalla mas seria, así que no se me ocurriera perder ahora. Me dijo que entraría en un campeonato en el cual se ganaban 100.000 yens. Me advirtieron de nuevo que como se me pasara por la cabeza perder matarían a mis amigos. Durante toda la noche había guardado una punta de lanza de la batalla anterior y me dispuse a atacarle pero, al darse cuenta me dio una descarga eléctrica y me dejo tirada en el suelo.

Todo el jaleo empezó a las 10 de la noche todos los espectadores estaban reunidos en una especie de arena debajo del suelo. Todos esperaban con ansias las peleas de los más fuertes. Yo estaba algo débil pues las heridas que tenía estaban mal curadas y podían abrirse con facilidad. Aun así, prometí luchar para salvar la vida de aquellos a los que quería.

-          Bienvenidos a todos de nuevo estamos en las peleas de los líderes más y menos conocidos. Tenemos nuevos líderes algo novatos y algunos que ya llevan viniendo a nuestra arena desde hace mucho tiempo. Pasemos a presentarlos

Al primero que describieron fue a Heiji y Subaru; siempre decían el nombre del líder y luego el del títere o luchador; a continuación vino Kumi y Amaterasu, Satsu y Leki, Kentaro y Kuroi Akuma (yo tenia un nuevo nombre para que no me conocieran), Sushiro y Yuki, Sebastian y Yume, Sayo y Kou y por ultimo Kumo y Shiroyasha.

A continuación de eso hicieron el sorteo de las batallas y quedo así:

- Primer combate: Yuki VS Kou
- Segundo combate: Shiroyasha VS Amaterasu
- Tercer combate: Loki VS Yume
- Cuarto combate: Subaru VS Kuroi Akuma

Mientras no nos tocaba podíamos ver el combate o estar en una sala. Kentaro vio las combates pero a mi me encerró como siempre. Mientras estaba encerrada pensé en Gin y los demás; ¿Cómo estarían? ¿Me estarían buscando? Muchas más preguntas me empezaron a surgir en la cabeza mientras ataba fuerte mis vendas. Tenia miedo de que en alguna pelea se me abriera una herida y por culpa de eso perdiese, pero recé porque eso no pasara.

            Me llegaba información de uno de los secuaces de cómo iban las peleas; por lo visto ya habían pasado dos y me comento quien gano en cada una. En la primera gano Kou y en la segunda Shiroyasha. Por lo visto el más poderoso era Shiroyasha pues acabo con Amaterasu en menos que canta un gallo.

            Ahora les tocaba a Loki contra Yume; el que ganara de ellos pasaría a las semifinales y podrían enfrentarse a mí. Según me describían a los luchadores parecían todos algo flacuchos pero sus apariencias engañaban pues pegaban golpes bien fuertes. Al final gano Loki después de una lucha muy interesante.

            Por fin me tocaba a mí, me tocaba contra Subaru. Esperaba que fuera un oponente fácil. Kentaro me dio una mascara para poder encubrirme en medio de ellos. Estaba manchada de sangre para dar mas miedo, me pareció ridículo pero, era mejor no decirle; no quería problemas. Antes de salir Kentaro me dijo que me tambaleara al entrar para hacer pensar a mi contrincante que estaba mal.

            Al salir a la arena le hice caso a Kentaro y fui arrastrando una pierna. La mascara no me dejaba ver muy bien pero aun así, seguí hasta pararme y ver a mi alrededor. En el suelo había todo tipo de armas: cadenas, lanzas, katanas, mazas… El “presentador” por así llamarle, hizo una cuenta atrás y al terminar mi enemigo camino hacia la maza. Yo sin embargo fui lentamente a por la katana y la tome con cautela.

            El pareció creerse que estaba mal de la pierna pues iba con calma. Cuando ví  que tenia la maza en sus manos no me hice mas la tonta y corrí hacia él. El no se esperaba eso y su reacción fue demasiado lenta pues mi katana ya estaba en su garganta. En estos combates no hacia falta matar al enemigo; podía elegir el; si morir luchando o abandonar, en este caso se lo pensó y analizando sus posibilidades, se rindió.

-          ¡Vaya¡ Kuroi Akuma ha empezado genial; hasta ha batido el record de pelea mas rápida. Increíble; démosle un aplauso.

Sonaron muchos aplausos por una acción que no era nada honesta y no se los merecía; tan solo había sido un cruel engaño que había dado la derrota a mi enemigo. 

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