~ No me rendiré, no soy una cobarde ~
De pronto mi mano empezó ha
ejercer presión sobre la barra de metal y comenzó a doblarse por la fuerza. No
aguanto mucho y al final se partió en dos trozos; ambos inútiles.
Loki se aparto del miedo que le
provocaba ver una buena barra de acero partida en dos por tan solo una mano de
una mujer que parecía inofensiva. Mi cuerpo sin su propia movilidad se levanto
sin importan los huesos dolidos y mi mal estado. Mi aspecto había cambiado;
tenía una especie de aura pesada a mí alrededor, mis ojos se habían tornado de
un color rojo sangre y mi fuerza era cinco veces mayor.
El al ver que me encontraba de
pie (a pesar de que estaba herida gravemente y me movía como si no lo
estuviera) camine hacia el. Me observo fijamente y luego cogio una katana;
armas que nunca había utilizado en ese combate ni en los anteriores. Entonces
cogí una lanza que tenia al lado y me quede inmóvil mirándolo desde lejos
esperando a que viniera.
Tan solo tenia dos alternativas;
quedarse quieto y esperar a que yo le lanzara, desde donde estaba, la lanza,
que fallara y viniera por mi. La segunda opción era venir a atacarme y esperar
a que la katana me diera, pues tenía un alcance bastante bueno comparado con
una lanza un tanto pesada.
El escogió la segunda, se acerco
corriendo hacia mí, con una cara de seriedad y angustia porque no sabia como le
iba a salir su “plan de estrategia” pero rápidamente le di la solución; su
elección fue errónea. El al acercarse venia rápido, si, pero… Yo cogí mi lanza
y la lance hacia el con tanta fuerza que se quedo enganchada en la cota de
malla que llevaba y la lanza pudo con el, por lo cual solo paro la lanza cuando
toco pared y se quedo allí, recibiendo el fuerte impacto contra ella.
“No tienes que darme las gracias”. Volvió a resonar la voz en mi
cabeza. Entonces volví a tener posesión de mi cuerpo, pero no por mucho, pues
me desmaye nada mas volver a ser yo. Antes de desmayarme al completo tan solo
vi a Shiroyasha y Kumo, los próximos enemigos que tendría en la lucha por
salvar la vida de mis seres queridos. No pude ver su rostros, pues llevaban
mascaras para ocultarlos.
Me desperté un poco después en
cuanto pude recuperar algo de fuerzas. Vi a Shiroyasha mirándome, tan solo vi
que articulaba unas palabras pero a causa del dolor de cabeza no pude escucharle
nada. Solo le vi una sonrisa en sus labios, lo que no sabia era que tipo de
sonrisa seria; ¿Seria buena o tan solo maliciosa?
-
Nani debo hablar contigo ahora – Dijo Kentaro.
-
¿Qué sucede ahora? –conteste levantándome aunque algo
mareada
-
Hemos hecho un trato con tu nuevo oponente; Kumo y
Shiroyasha; por lo visto están interesados en tu fuerza y han dicho que si
ganabas te irías con ellos; pero eso si… –hizo una pausa que me resulto agónica
y luego continuo- Si pierdes, aunque te vayas con Kumo… Mataremos a tus amigos.
-
… -pensé con detenimiento- Esta bien…
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