~
Pelear por la salvación de los que se quiere ~
Ya era bastante tarde y la
oscuridad ya lo ocultaba todo; mi hermano, Gintoki, Shimpachi, Kagura y Otae me
estaban esperando en casa para cenar pero; no aparecí por allí en ningún
momento. Comenzaron a comer pero en si el ambiente estaba muy cargado; todos
estaban preocupados.
-
Tranquilos puede que se este demorando por que esta con
alguien, a lo mejor se encontró con Katsura. – dijo Gintoki intentando
animarlos
-
Lo dudo, me hubiera avisado –contesto mi hermano
-
Tranquilos chicos si no vuelve pronto podemos salir a
buscarla. –dijo Otae viendo a su hermano y a Kagura.
Mientras cenaban el ambiente
seguía igual. Las horas pasaban y Shimpachi y Kagura no aguantaban más
despiertos y se quedaron dormidos en el salón. Otae se quedo tapándolos en el
salón mientras Gintoki estaba fuera con mi hermano.
-
No te preocupes, Nani con el paso del tiempo se hizo
aun mas fuerte, se que puede defenderse bien.
-
Eso espero pero, te juro que como ella venga con un
solo rasguño matare a esa persona que la daño –dijo con mirada seria mientras
veía a mi hermano
Gintoki vio para mi hermano y
entonces bajo las escaleras. Mi hermano entendió bien su mirada, estaba
preocupado por mi y había salido a buscar indicios de algo para poder
encontrarme.
Mientras tanto en el escondrijo…
De nuevo venia ese sueño confuso en el cual estaba la sombra; esta vez
el sueño continuaba desde cuando me cubrió con su ala de color oscuridad. La
oscuridad se engullo todo aquel lugar. Todo era oscuro ahora y solo se veía un haz
de luz al fondo; como una estrella fugaz que se llevaba los sueños con ella.
-
¿Que tal si te
impongo un maleficio por tu forma de ser tan ambiciosa? –dijo la sombra
-
¿Por qué deberías
ponerme un castigo por querer conseguir algo?
-
Lo que tú quieres
conseguir no se debe pedir, debes hacerlo tú misma; y viniste con la idea de
obtenerlo sin más.
La luz pareció quebrar y el monstruo se puso en medio de ella, abrió
sus alas y tapo toda luz posible y entonces solo se pudo ver sus ojos rojos.
Entonces escuche su voz ronca diciéndome despacio y con calma; “Tienes 10
noches para poder escapar de la maldición, si hasta entonces no has podido
conseguir lo que deseas yo impondré la maldición sobre ti”
La sombra desapareció y la luz volvió a cubrir todo el lugar pero sus
frases siempre me hacían sentirme mal; ¿En verdad al pasar 10 noches la
maldición corrompería mi futuro?
Me desperté en el suelo y me
volvía a ahogar, suerte que al menos en el lugar donde me encontraba había aire
limpio; porque si no hubiera muerto.
-
Vaya por fin despiertas; ya era hora –dijo una sombra
-
¿Quién eres? ¿Qué quieres de mí? –dije con mirada fría
-
Fácil, vas ha hacernos un favor; lucharas para nosotros
o si no…
-
¿O si no que? ¿Me matareis?
-
No, a ti no; mataremos a tu hermano y a tus amigos,
como por ejemplo Gintoki.
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