domingo, 22 de julio de 2012

Capitulo 9


    ~ Para protegeros daré mi vida ~

¿Cómo aquella persona podía saber tanto sobre mí? ¿Acaso había mas persona relacionadas en este asunto? Ahora no importaba eso, tenia que protegerlos a todos o les pasaría algo malo, y eso no quería que pasara.

Descubrí que el que me tenía presa se llamaba Kentaro y me necesitaba para pelear a cambio de sus secuaces. Una persona desconocida le explico que yo tenía un gran poder a la hora de pelear y que había vuelto a Edo. Me habían puesto como condición luchar y ganar o si no matarían a mis amigos y a mi hermano. En esos momentos y con el collar de descargas eléctricas no tenía modo de negarme, así que acepte si de ese modo al menos les salvaba.

Mientras Gintoki, Erik (mi hermano), Shimpachi y Kagura me buscaban por todo Edo. No encontraban a nadie que me hubiera visto en las últimas horas pero aun así no se rendían, sabia que podrían encontrarme solo necesitaban buscar más a fondo. Pasó toda la tarde y no encontraron nada útil y todos se fueron a descansar excepto Gintoki; ya llevaba un día sin dormir y hoy seria el segundo.

En esa misma noche me tocaba probar el estilo de mi pelea y Kentaro trajo a varios de sus secuaces, aquellos que se dieron voluntarios a luchar conmigo; pero no duraron mucho. Entonces decidió que luchara contra un clan en ese mismo instante. Ese clan tenía luchas preparadas, hacían como un mini campeonato con dos clanes; en este caso el suyo y el de Kentaro. Ese combate (15 secuaces seguidos en 4 rondas) fueron fáciles pues eran debiluchos para el poder que yo aun tenía.

Ya eran las 5 de la mañana y Kentaro volvió a su guarida con los demás. A mi me volvieron a encerrar en el calabozo y solo me dieron algunas vendas para curarme los arañazos que me habían hecho; en si no eran graves, tan solo me habían rozado la piel pero soltaba algo de sangre.

Mientras tanto en la casa de Gin…

Gintoki cada vez estaba más enojado. No era capaz de encontrar nada relevante a mi desaparición. El cansancio podía con el pero se negaba a descansar. Erik se puso serio y le dijo a Gintoki que fuera a descansar o el se encargaría de matarlo. El le vio con cara desafiante, pues no aceptaba que se le dirigieran así; pero entendió que mi hermano estaba igual o más preocupado por mi desaparición.

-          Esta bien descansare tan solo un rato; no mas –dijo con cara aprensiva
-          Por favor Gintoki tranquilízate, yo seguiré buscando por ti; ¿Esta bien?

Gintoki asintió y le hizo un gesto con la mano como diciendo “Esta bien, te lo encargo a ti Erik”. Gintoki oyó el sonido de la puerta al cerrarse y entonces se tumbo en el futón que había puesto en el suelo. Cuando estaba tumbado cerro los ojos y dijo en voz baja “Nani, espero que te encuentres bien o si no…” Pero antes de terminar la frase Gin quedo profundamente dormido.  

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