~ Para protegeros daré mi
vida ~
¿Cómo aquella persona podía saber
tanto sobre mí? ¿Acaso había mas persona relacionadas en este asunto? Ahora no
importaba eso, tenia que protegerlos a todos o les pasaría algo malo, y eso no
quería que pasara.
Descubrí que el que me tenía
presa se llamaba Kentaro y me necesitaba para pelear a cambio de sus secuaces.
Una persona desconocida le explico que yo tenía un gran poder a la hora de
pelear y que había vuelto a Edo. Me habían puesto como condición luchar y ganar
o si no matarían a mis amigos y a mi hermano. En esos momentos y con el collar
de descargas eléctricas no tenía modo de negarme, así que acepte si de ese modo
al menos les salvaba.
Mientras Gintoki, Erik (mi
hermano), Shimpachi y Kagura me buscaban por todo Edo. No encontraban a nadie
que me hubiera visto en las últimas horas pero aun así no se rendían, sabia que
podrían encontrarme solo necesitaban buscar más a fondo. Pasó toda la tarde y
no encontraron nada útil y todos se fueron a descansar excepto Gintoki; ya
llevaba un día sin dormir y hoy seria el segundo.
En esa misma noche me tocaba
probar el estilo de mi pelea y Kentaro trajo a varios de sus secuaces, aquellos
que se dieron voluntarios a luchar conmigo; pero no duraron mucho. Entonces
decidió que luchara contra un clan en ese mismo instante. Ese clan tenía luchas
preparadas, hacían como un mini campeonato con dos clanes; en este caso el suyo
y el de Kentaro. Ese combate (15 secuaces seguidos en 4 rondas) fueron fáciles
pues eran debiluchos para el poder que yo aun tenía.
Ya eran las 5 de la mañana y
Kentaro volvió a su guarida con los demás. A mi me volvieron a encerrar en el
calabozo y solo me dieron algunas vendas para curarme los arañazos que me
habían hecho; en si no eran graves, tan solo me habían rozado la piel pero
soltaba algo de sangre.
Mientras tanto en la casa de Gin…
Gintoki cada vez estaba más
enojado. No era capaz de encontrar nada relevante a mi desaparición. El
cansancio podía con el pero se negaba a descansar. Erik se puso serio y le dijo
a Gintoki que fuera a descansar o el se encargaría de matarlo. El le vio con
cara desafiante, pues no aceptaba que se le dirigieran así; pero entendió que mi
hermano estaba igual o más preocupado por mi desaparición.
-
Esta bien descansare tan solo un rato; no mas –dijo con
cara aprensiva
-
Por favor Gintoki tranquilízate, yo seguiré buscando
por ti; ¿Esta bien?
Gintoki asintió y le hizo un
gesto con la mano como diciendo “Esta bien, te lo encargo a ti Erik”. Gintoki
oyó el sonido de la puerta al cerrarse y entonces se tumbo en el futón que
había puesto en el suelo. Cuando estaba tumbado cerro los ojos y dijo en voz
baja “Nani, espero que te encuentres bien o si no…” Pero antes de terminar la
frase Gin quedo profundamente dormido.
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